Un estudio sobre los beneficios del consumo moderado del aceite de oliva
Madrid, 17 octubre 2007 (mpg/Azprensa.com)
Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha comprobado que el consumo de aceite de oliva es beneficioso desde la primera ingesta. En concreto, el trabajo, que ha sido publicado en la revista Journal of Nutrition, pone de manifiesto que este alimento minimiza la muerte celular que provoca la absorción de grasas durante la digestión, y sugiere, además, que su consumo reduce la respuesta inflamatoria vascular que tiene lugar tras la absorción de las grasas.
El estudio ha sido dirigido por el investigador Francisco Muriana, que trabaja en el Instituto de la Grasa (CSIC), en Sevilla.
Según los autores y estudios precedentes, el aceite de oliva reduce la respuesta inflamatoria aguda que se produce durante la asimilación de alimentos. Con la digestión, el endotelio, la capa que envuelve los vasos sanguíneos, se inflama. Si esta respuesta se hace más agresiva puede producir a largo plazo una placa de ateroma que acabará taponando el vaso sanguíneo y cortando el riego.
Las consecuencias de la obstrucción vascular pueden llegar a ser graves, en función de dónde se produzca. “Los datos obtenidos podrían explicar los casos de ictus cerebrales y trastornos cardiovasculares en enfermos que, en principio, no son propensos a sufrir estas dolencias”, subraya Muriana.
El estudio confirma además que las grasas monoinsaturadas, como el aceite de oliva, reducen, frente a las saturadas, los niveles de colesterol respecto a los de triglicéridos que se transportan en sangre en la fase postprandial *. Este efecto es mayor cuando se incorporan a la dieta pequeñas cantidades de ácidos grasos omega-3 de cadena larga.
http://www.azprensa.com
*nota del esp. nut.: postprandial significa despues de la comida.
miércoles, 24 de octubre de 2007
Omega 3 y la salud cardiovascular
Acidos grasos omega-3 para reducir colesterol y triglicéridos
Varios estudios demostraron que quienes consumen una alimentación rica en Omega-3, tienen una disminución significativa en el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca. Son solventes naturales de la sangre y contribuyen al equilibrio de la presión arterial, a la vez que reducen la formación de coágulos y previenen el infarto.
Las grasas polinsaturadas están principalmente en el reino vegetal a excepción de los pescados y mariscos que las contienen en una proporción atendible. Estos son componentes imprescindibles de las membranas celulares y precursores de las prostaglandinas, son esenciales pues no se sintetizan en el organismo.
Las grasas animales son muy pobres en ácidos grasos polinsaturados y se ha encontrado cierta correlación entre la incidencia de arteriosclerosis y consumo de grasas animales en la alimentación. Las grasas saturadas pueden aumentar más el colesterol que cualquier otro tipo de grasa.
Los ácidos grasos polinsaturados contienen una o más dobles ligaduras y se dividen en 2 grupos denominados:
1-OMEGA-6:
· ácido linoleico y araquidónico: presente en el maíz, cacahuate, semillas de algodón, frijol de soja y en la mayoría de los aceites vegetales.
2-OMEGA-3:
· linolénico: de origen vegetal, presente en la soja.
· Eicosapentaenoico (EPA): componete importante de los aceites de pescado, por ejemplo: aceite de hígado de bacalao.
· Decosahexaenoico (DHA): aceites de pescado, fosfolípidos del cerebro.
Recientes investigaciones confirmaron que el EPA y el DHA reducen moderadamente los niveles séricos del colesterol y marcadamente los niveles de triglicéridos en ayunas.
Los Omega-3 al parecer inhiben la síntesis de triglicéridos.
Otros efectos favorables de éstos ácidos son:
· Disminución de la adhesividad plaquetaria y prolongación del tiempo de sangría, posiblemente por cambios en la síntesis de prostaglandinas.
· Reducción del daño isquémico consecutivo a un ataque cardíaco o accidente cerebrovascular, tal vez por disminución de la viscosidad sanguínea.
· Descenso de la presión arterial.
· Reducción del daño tisular en enfermedades autoinmunes.
Actualmente se recomienda que la ingestión de grasas polinsaturadas no exceda el 10% del Valor Calórico Total, puesto que son desconocidas las consecuencias a largo plazo que sobre la salud puede tener una mayor ingestión.
Varios estudios demostraron que quienes consumen una alimentación rica en Omega-3, tienen una disminución significativa en el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca. Son solventes naturales de la sangre y contribuyen al equilibrio de la presión arterial, a la vez que reducen la formación de coágulos y previenen el infarto.
Las grasas polinsaturadas están principalmente en el reino vegetal a excepción de los pescados y mariscos que las contienen en una proporción atendible. Estos son componentes imprescindibles de las membranas celulares y precursores de las prostaglandinas, son esenciales pues no se sintetizan en el organismo.
Las grasas animales son muy pobres en ácidos grasos polinsaturados y se ha encontrado cierta correlación entre la incidencia de arteriosclerosis y consumo de grasas animales en la alimentación. Las grasas saturadas pueden aumentar más el colesterol que cualquier otro tipo de grasa.
Los ácidos grasos polinsaturados contienen una o más dobles ligaduras y se dividen en 2 grupos denominados:
1-OMEGA-6:
· ácido linoleico y araquidónico: presente en el maíz, cacahuate, semillas de algodón, frijol de soja y en la mayoría de los aceites vegetales.
2-OMEGA-3:
· linolénico: de origen vegetal, presente en la soja.
· Eicosapentaenoico (EPA): componete importante de los aceites de pescado, por ejemplo: aceite de hígado de bacalao.
· Decosahexaenoico (DHA): aceites de pescado, fosfolípidos del cerebro.
Recientes investigaciones confirmaron que el EPA y el DHA reducen moderadamente los niveles séricos del colesterol y marcadamente los niveles de triglicéridos en ayunas.
Los Omega-3 al parecer inhiben la síntesis de triglicéridos.
Otros efectos favorables de éstos ácidos son:
· Disminución de la adhesividad plaquetaria y prolongación del tiempo de sangría, posiblemente por cambios en la síntesis de prostaglandinas.
· Reducción del daño isquémico consecutivo a un ataque cardíaco o accidente cerebrovascular, tal vez por disminución de la viscosidad sanguínea.
· Descenso de la presión arterial.
· Reducción del daño tisular en enfermedades autoinmunes.
Actualmente se recomienda que la ingestión de grasas polinsaturadas no exceda el 10% del Valor Calórico Total, puesto que son desconocidas las consecuencias a largo plazo que sobre la salud puede tener una mayor ingestión.
Acciones cardioprotectoras de la chia
ACCIONES CARDIOPROTECTORAS DE LA CHIA
La prevención de una entidad multifactorial como es la enfermedad cardiovascular, significa tomar en cuenta todos los factores de riesgo implícitos. Muchos de los factores de riesgo implicados en la enfermedad cardiovascular se relacionan directamente con los hábitos dietarios, por lo tanto, una alimentación correctamente equilibrada podría ayudar a retrasar los primeros síntomas de la enfermedad y por ende, la edad de inicio de un eventual tratamiento farmacológico.
La dieta habitual proporciona un exceso de grasas saturadas y de ácidos grasos Omega-6 (o acido linoleico), sin cumplir con los requisitos para los ácidos grasos Omega-3 (o acido linolenico). Por esto es que debe suplementarse la ingesta de estos últimos, reduciendo el consumo de los primeros.
Los datos científicos y clínicos emergentes de los estudios secundarios de intervención exhiben suficiente evidencia sobre el potencial preventivo que tienen los AGPI Omega-3 sobre la salud, en particular por sus efectos sobre la evolución de enfermedades cardiovasculares, estados inflamatorios crónicos y, posiblemente, algunos tipos de cáncer.
Si bien no se ha establecido con precisión una "dosis diaria recomendada" de Omega-3, se sabe que incrementarlo mediante la dieta o suplementos es una decisión prudente. Se cree que la proporción óptima entre Omega-6 y Omega-3 debería ser 1:1, pero en los países industrializados la dieta promedio marca una relación 10:1 o, incluso, 40:1. La relación recomendada, no obstante, propone un promedio cercano a 5:1. Se espera que nuevos estudios en curso, así como otras investigaciones futuras, aporten más conocimientos sobre esta familia de acidos grasos.
Precaución: debido a que los Omega-3 reducen la adhesión plaquetaria, es posible que aumenten el tiempo de sangría, especialmente en pacientes que ingieren antiagregantes o anticoagulantes como aspirina, o derivados de la cumarina. En el caso de los Omega-3 provenientes de pescado debe tenerse en cuenta la posibilidad de ingerir tóxicos ambientales tales como mercurio, PCB (bifenilos policlorinados), dioxinas, y otros. Es por eso que se recomienda consumir preferentemente semillas o aceite de chia de alta calidad (se venden en dieteticas).
La prevención de una entidad multifactorial como es la enfermedad cardiovascular, significa tomar en cuenta todos los factores de riesgo implícitos. Muchos de los factores de riesgo implicados en la enfermedad cardiovascular se relacionan directamente con los hábitos dietarios, por lo tanto, una alimentación correctamente equilibrada podría ayudar a retrasar los primeros síntomas de la enfermedad y por ende, la edad de inicio de un eventual tratamiento farmacológico.
La dieta habitual proporciona un exceso de grasas saturadas y de ácidos grasos Omega-6 (o acido linoleico), sin cumplir con los requisitos para los ácidos grasos Omega-3 (o acido linolenico). Por esto es que debe suplementarse la ingesta de estos últimos, reduciendo el consumo de los primeros.
Los datos científicos y clínicos emergentes de los estudios secundarios de intervención exhiben suficiente evidencia sobre el potencial preventivo que tienen los AGPI Omega-3 sobre la salud, en particular por sus efectos sobre la evolución de enfermedades cardiovasculares, estados inflamatorios crónicos y, posiblemente, algunos tipos de cáncer.
Si bien no se ha establecido con precisión una "dosis diaria recomendada" de Omega-3, se sabe que incrementarlo mediante la dieta o suplementos es una decisión prudente. Se cree que la proporción óptima entre Omega-6 y Omega-3 debería ser 1:1, pero en los países industrializados la dieta promedio marca una relación 10:1 o, incluso, 40:1. La relación recomendada, no obstante, propone un promedio cercano a 5:1. Se espera que nuevos estudios en curso, así como otras investigaciones futuras, aporten más conocimientos sobre esta familia de acidos grasos.
Precaución: debido a que los Omega-3 reducen la adhesión plaquetaria, es posible que aumenten el tiempo de sangría, especialmente en pacientes que ingieren antiagregantes o anticoagulantes como aspirina, o derivados de la cumarina. En el caso de los Omega-3 provenientes de pescado debe tenerse en cuenta la posibilidad de ingerir tóxicos ambientales tales como mercurio, PCB (bifenilos policlorinados), dioxinas, y otros. Es por eso que se recomienda consumir preferentemente semillas o aceite de chia de alta calidad (se venden en dieteticas).
Lecitina de soja
La lecitina de soja se trata de un complemento dietético que pertenece a un grupo de sustancias semejantes a las grasas denominadas fosfolípidos. Los fosfolípidos son una mezcla compleja de grasas y ácidos grasos esenciales, además de fósforo y dos importantes vitaminas del grupo B como son la colina y el inositol.
Propiedades: Ayuda a mantener en suspensión el colesterol presente en sangre, impidiendo que se deposite en las paredes arteriales y venosas. La lecitina forma también parte de la estructura de la pared de las células y aporta un antioxidante importante: la vitamina E, además de fósforo. Sus propiedades son las siguientes:
*Emulsiona las grasas en los jugos digestivos, facilitando su asimilación. Por eso se recomienda a las personas con problemas hepáticos y a las que se les ha extirpado la vesícula biliar o les funciona mal.
*A quien padece de hipercolesterolemia o a los que padecen de arteriosclerosis, pues rompe los grumos de colesterol en unidades más pequeñas, las cuales pueden pasar a través de las arterias y llegar así a todas las células del organismo, especialmente a las neuronas. Por ello es también utilizada para combatir problemas circulatorios.
*Suministra fósforo orgánico en forma directamente asimilable, por lo que se aconseja a los que padecen cualquier tipo de estrés, falta de memoria y agotamiento físico y mental.
*Interviene en la formación de los glóbulos rojos y en la reactivación de las células. También forma parte de la cubierta mielínica de los nervios y de las neuronas del cerebro, siendo aconsejable a los nerviosos e irritables.
Indicaciones: Cuando debido a la tensión, la fatiga física o mental o la dieta es insuficiente en los componentes que necesita el hígado para producir la lecitina y en la prevención del inicio de las condiciones arterioscleróticas, que constituyen el estrechamiento y endurecimiento de las arterias a causa de los depósitos de grasa, especialmente de colesterol.
Ingesta recomendada para adultos: 2 cdas. de cafe, una antes del desayuno y otra, antes del almuerzo, acompañadas con agua.
Propiedades: Ayuda a mantener en suspensión el colesterol presente en sangre, impidiendo que se deposite en las paredes arteriales y venosas. La lecitina forma también parte de la estructura de la pared de las células y aporta un antioxidante importante: la vitamina E, además de fósforo. Sus propiedades son las siguientes:
*Emulsiona las grasas en los jugos digestivos, facilitando su asimilación. Por eso se recomienda a las personas con problemas hepáticos y a las que se les ha extirpado la vesícula biliar o les funciona mal.
*A quien padece de hipercolesterolemia o a los que padecen de arteriosclerosis, pues rompe los grumos de colesterol en unidades más pequeñas, las cuales pueden pasar a través de las arterias y llegar así a todas las células del organismo, especialmente a las neuronas. Por ello es también utilizada para combatir problemas circulatorios.
*Suministra fósforo orgánico en forma directamente asimilable, por lo que se aconseja a los que padecen cualquier tipo de estrés, falta de memoria y agotamiento físico y mental.
*Interviene en la formación de los glóbulos rojos y en la reactivación de las células. También forma parte de la cubierta mielínica de los nervios y de las neuronas del cerebro, siendo aconsejable a los nerviosos e irritables.
Indicaciones: Cuando debido a la tensión, la fatiga física o mental o la dieta es insuficiente en los componentes que necesita el hígado para producir la lecitina y en la prevención del inicio de las condiciones arterioscleróticas, que constituyen el estrechamiento y endurecimiento de las arterias a causa de los depósitos de grasa, especialmente de colesterol.
Ingesta recomendada para adultos: 2 cdas. de cafe, una antes del desayuno y otra, antes del almuerzo, acompañadas con agua.
Conoce el germen de trigo?
¿Qué es el germen de trigo?
Es la parte más nutritiva del grano del trigo que se utiliza como un complemento idóneo para mantener el equilibrio nutricional.Puede tomarse con los cereales en el desayuno, espolvoreado en ensaladas, jugos, yogur, leche o en forma de perlas.
¿Cuáles son las propiedades del germen de trigo?
*Recomendado en cansancio intelectual.
*Eficaz como preventivo de la arteriosclerosis por su aporte en vitamina E, la que impide la destrucción en el organismo de vitamina A. Además es indispensable para los músculos, paredes de los vasos y el miocardio. Y nunca olvidar que es un excelente antioxidante.
*Ayuda en trastornos digestivos.
*Previene la acumulación de colesterol en las arterias por su contenido en fosfolípidos.
*Ideal en embarazo, lactancia, crecimiento y estados post-operatorios.
*Es un aliado de la belleza del cabello, uñas y piel por su aporte en Zinc y vitaminas B (principalmente tiamina, riboflavina y piridoxina).
*Reduce los azúcares de la sangre por su aporte en Magnesio y vitamina F o acido linoleico.
Es la parte más nutritiva del grano del trigo que se utiliza como un complemento idóneo para mantener el equilibrio nutricional.Puede tomarse con los cereales en el desayuno, espolvoreado en ensaladas, jugos, yogur, leche o en forma de perlas.
¿Cuáles son las propiedades del germen de trigo?
*Recomendado en cansancio intelectual.
*Eficaz como preventivo de la arteriosclerosis por su aporte en vitamina E, la que impide la destrucción en el organismo de vitamina A. Además es indispensable para los músculos, paredes de los vasos y el miocardio. Y nunca olvidar que es un excelente antioxidante.
*Ayuda en trastornos digestivos.
*Previene la acumulación de colesterol en las arterias por su contenido en fosfolípidos.
*Ideal en embarazo, lactancia, crecimiento y estados post-operatorios.
*Es un aliado de la belleza del cabello, uñas y piel por su aporte en Zinc y vitaminas B (principalmente tiamina, riboflavina y piridoxina).
*Reduce los azúcares de la sangre por su aporte en Magnesio y vitamina F o acido linoleico.
Mitos y realidades de la obesidad
Mitos y realidades:
Mito: La obesidad es causada de manera exclusiva porque los pacientes comen demasiado.
Realidad: La obesidad tiene causas genéticas y ambientales. De hecho, la tercera parte del riesgo está determinada genéticamente.
Mito: La obesidad es curable.
Realidad: Se trata de una condición crónica, que constituye una tendencia del individuo. Es manejable, pero las medidas instauradas deben ser mantenidas a muy largo plazo.
Mito: La obesidad es una enfermedad de la glándula tiroides.
Realidad: sólamente una minoría de personas obesas tienen algún trastorno de la tiroides. Sin embargo, la deficiencia tiroidea, cuando existe, es un factor contribuyente, más que la causa, de la obesidad.
Mito: Los nuevos fármacos para obesidad pueden ser adquiridos libremente y no conllevan ningún riesgo.
Realidad: Todos los fármacos para reducir peso deben ser formulados por un médico especialista, o de lo contrario podrían ocasionar consecuencias inadvertidas para la salud.
Mito: Niño obeso = niño sano.
Realidad: Muchos de los problemas generados por la obesidad comienzan en la niñez y es por ello que es necesario prevenirla, o bien tratarla de forma adecuada, desde la niñez.
Mito: Si una persona obesa no consume azúcar, jamás desarrolla
diabetes.
Realidad: Mientras haya sobrepeso, el riesgo de diabetes tipo 2 existe. Además, no sólo lo que es dulce contiene azúcar.
Mito: El ejercicio es, por sí solo, suficiente para reducir peso.
Realidad: Es necesario combinarlo con dieta y cambios de conducta. Su principal efecto es ayudar a mantener el peso, y reducir el riesgo de diabetes.
Mito: Todas las personas con deficiencia tiroidea son obesas.
Realidad: Son obesas sólo en algunos casos, en los que, además, hay predisposición al sobrepeso (factor genetico).
Mito: Es imposible cambiar la conducta alimentaria de una persona adulta.
Realidad: Con el adecuado apoyo profesional (nutricionista o medico), ese objetivo se puede conseguir, para mejorar los resultados a largo plazo.
Mito: Las mejores dietas son las que se basan en un sólo tipo de alimento, por ejemplo proteína, o grasa, o verdura o fruta.
Realidad: Lo mejor es adaptar el regimen de alimentación a las condiciones de vida de la persona, de modo que pueda ser mantenido en el futuro. Ademas, no son recomendables las dietas mono- nutricionales, monotomas y aburridas, porque llevan muchas veces al fracaso o desnutricion aguda.
Mito: La obesidad es causada de manera exclusiva porque los pacientes comen demasiado.
Realidad: La obesidad tiene causas genéticas y ambientales. De hecho, la tercera parte del riesgo está determinada genéticamente.
Mito: La obesidad es curable.
Realidad: Se trata de una condición crónica, que constituye una tendencia del individuo. Es manejable, pero las medidas instauradas deben ser mantenidas a muy largo plazo.
Mito: La obesidad es una enfermedad de la glándula tiroides.
Realidad: sólamente una minoría de personas obesas tienen algún trastorno de la tiroides. Sin embargo, la deficiencia tiroidea, cuando existe, es un factor contribuyente, más que la causa, de la obesidad.
Mito: Los nuevos fármacos para obesidad pueden ser adquiridos libremente y no conllevan ningún riesgo.
Realidad: Todos los fármacos para reducir peso deben ser formulados por un médico especialista, o de lo contrario podrían ocasionar consecuencias inadvertidas para la salud.
Mito: Niño obeso = niño sano.
Realidad: Muchos de los problemas generados por la obesidad comienzan en la niñez y es por ello que es necesario prevenirla, o bien tratarla de forma adecuada, desde la niñez.
Mito: Si una persona obesa no consume azúcar, jamás desarrolla
diabetes.
Realidad: Mientras haya sobrepeso, el riesgo de diabetes tipo 2 existe. Además, no sólo lo que es dulce contiene azúcar.
Mito: El ejercicio es, por sí solo, suficiente para reducir peso.
Realidad: Es necesario combinarlo con dieta y cambios de conducta. Su principal efecto es ayudar a mantener el peso, y reducir el riesgo de diabetes.
Mito: Todas las personas con deficiencia tiroidea son obesas.
Realidad: Son obesas sólo en algunos casos, en los que, además, hay predisposición al sobrepeso (factor genetico).
Mito: Es imposible cambiar la conducta alimentaria de una persona adulta.
Realidad: Con el adecuado apoyo profesional (nutricionista o medico), ese objetivo se puede conseguir, para mejorar los resultados a largo plazo.
Mito: Las mejores dietas son las que se basan en un sólo tipo de alimento, por ejemplo proteína, o grasa, o verdura o fruta.
Realidad: Lo mejor es adaptar el regimen de alimentación a las condiciones de vida de la persona, de modo que pueda ser mantenido en el futuro. Ademas, no son recomendables las dietas mono- nutricionales, monotomas y aburridas, porque llevan muchas veces al fracaso o desnutricion aguda.
7 tips para adelgazar
7 Tips para adelgazar:
A través de la auto educación y la deliberada aplicación de este conocimiento, cualquiera puede conseguir resultados en la búsqueda de sus objetivos de pérdida de peso. Las estrategias de algunos regímenes abogan por evitar algún tipo de alimento, o por dar predilección a alguno. A veces se exige comprar alimentos preparados. Ninguna de estas estrategias es correcta porque, en el mejor de los casos, se dirigen a una corrección a corto plazo de un problema que viene de largo.
La pérdida de peso es recuperada con mucha facilidad en las llamadas dietas "yo-yo" (el peso corporal va y viene) debido a que no se consideran todos los factores de comportamientos y bioquímicos. Además, la mayoría de las dietas que prometen resultados espectaculares carecen de un elemento muy importante: el sentido común. A continuación exponemos los 7 TIPS que deben considerarse si se desea realmente bajar de peso y comenzar a disfrutar de una vida más sana, llena de energía y vitalidad, y por supuesto, con una figura estética ideal:
TIP 1. El cuerpo tiene un número dado de células para el almacenamiento de grasas (adiposas), que aumentan o disminuyen de tamaño para acomodarse a los niveles cambiantes de necesidad de almacenamiento de grasas.
TIP 2. Las grasas de la dieta se almacenan con mucha facilidad en las células adiposas. Debe, por esto, emplearse una dieta pobre en grasas que reduzca los depósitos de grasas que reduzca los depósitos de grasa existentes en el cuerpo.
TIP 3. Para perder peso con éxito, deberían reducirse gradualmente las grasas de la dieta hasta el nivel mínimo tolerable. Para la mayoría de la gente, este nivel se situará en torno al 20 por 100 de las calorías. Una proporción inferior hace que las comidas no sean satisfactorias, debido a su rápida liberación desde el estómago al intestino y el rápido inicio del hambre. Será necesario realizar una disminución gradual y consciente para evitar el malestar, y para asegurar un cambio con éxito, y a largo plazo, de los hábitos alimenticios.
TIP 4. Dado que las grasas de la dieta son tan satisfactorias, aparecen ampliamente en los alimentos preparados. Lo ideal es una dieta de cereales, frutas y verduras cuidadosamente preparados. Las grasas de pescado y el aceite de oliva son realmente buenas para el cuerpo, y deberían idealmente componer la mayoría de las calorías grasas. Las grasas de origen animal (esto es, las que contienen las carnes y productos lácteos) son menos sanas, y deberían tomarse al mínimo. Haz esto comiendo proteína vegetal, pollo sin piel y pescado. Recuerda que la grasa de la dieta es hoy tu enemigo para la pérdida de peso, y, a largo plazo, tu enemigo para las dolencias cardíacas. Esfuérzate constantemente por mantener al mínimo las calorías grasas. Adopta estrategias de reducción de grasas como son las de evitar restaurantes que carezcan de opiniones saludables en el menú, y pide que te traigan por separado las salsas y el aliño de la ensalada. Estudiando los envases de los alimentos en el supermercado, podemos percatarnos rápidamente del contenido graso de aquellos. Todos los envases de alimentos deben dar la lista de ingredientes por orden de cantidades, de modo que los alimentos más sanos mostrarán las grasas como uno de los últimos ingredientes. Mantequilla, margarina, sebo, manteca de cerdo y aceites son todos fuentes de grasas que se encuentran en los alimentos procesados y en las recetas. Empieza a recoger recetas y libros de cocina que se concentren en alimentos pobres en grasas.
TIP 5. Todos los alimentos se convertirán en grasa almacenada si se consumen en exceso de las necesidades energéticas. Las necesidades de proteínas y grasas de los seres humanos suelen ser fijas, y los hidratos de carbono complejos deberían contribuir con energía (calorías) cuando se necesite. Para reducir los cúmulos de grasa en el cuerpo, es necesario utilizar más energía de la que se consume en los alimentos, por medio de actividades y ejercicios corporales. El contenido en nutrientes de los alimentos debe ser elevado, especialmente si se consumen menos calorías. Los dulces (hidratos de carbono simples) deberían ser evitados, debido a la baja densidad de nutrientes y al alto contenido en grasas que a menudo se encuentra en ellos.
TIP 6. Las dietas muy bajas en calorías y la carencia de ejercicio contribuyen a quemar tanto la masa muscular como la grasa corporal. Esta condición es malsana para el cuerpo, y el hambre, de rebote da como resultado que se recupere la grasa corporal. El cuerpo recupera la grasa más fácilmente, y con el tiempo cambia la composición del cuerpo a un mayor porcentaje de grasa. El enfoque correcto es el de aumentar gradualmente el ejercicio al tiempo que se disminuye gradualmente la ingesta de calorías (provista desde las grasas). Un cambio rápido no funcionará a largo plazo.
TIP 7. Un cuerpo bien ejercitado estará bioquímicamente entrenado para utilizar más eficientemente las grasas procedentes de la dieta y de las reservas como fuentes de energía. La tendencia a almacenar grasas se reduce con el entrenamiento atlético. Si la intensidad del ejercicio es lo bastante alta, el cuerpo quemará energía durante horas después de que el ejercicio haya acabado. Este efecto incrementa el Metabolismo Basal, que es la energía que se quema en reposo. Sin el aumento del Metabolismo Basal inducido por el ejercicio, hacer una dieta para perder grasa corporal se convierte en un esfuerzo sin resultados.
La obesidad es más que un problema estético, pues su presencia conlleva serios riesgos para la salud de los afectados. Lo más recomendable es que las generaciones jóvenes aprendan a prevenirla. El tratamiento del trastorno se basa, esencialmente, en un plan alimentario bien diseñado junto con un programa de actividad física frecuente, los cuales, en ciertos casos, pueden ser acompañados por el uso de medicamentos. También es muy importante el control de las alteraciones asociadas como la hipertension arterial y el exceso de grasas (colesterol y triglicéridos) en sangre.
A través de la auto educación y la deliberada aplicación de este conocimiento, cualquiera puede conseguir resultados en la búsqueda de sus objetivos de pérdida de peso. Las estrategias de algunos regímenes abogan por evitar algún tipo de alimento, o por dar predilección a alguno. A veces se exige comprar alimentos preparados. Ninguna de estas estrategias es correcta porque, en el mejor de los casos, se dirigen a una corrección a corto plazo de un problema que viene de largo.
La pérdida de peso es recuperada con mucha facilidad en las llamadas dietas "yo-yo" (el peso corporal va y viene) debido a que no se consideran todos los factores de comportamientos y bioquímicos. Además, la mayoría de las dietas que prometen resultados espectaculares carecen de un elemento muy importante: el sentido común. A continuación exponemos los 7 TIPS que deben considerarse si se desea realmente bajar de peso y comenzar a disfrutar de una vida más sana, llena de energía y vitalidad, y por supuesto, con una figura estética ideal:
TIP 1. El cuerpo tiene un número dado de células para el almacenamiento de grasas (adiposas), que aumentan o disminuyen de tamaño para acomodarse a los niveles cambiantes de necesidad de almacenamiento de grasas.
TIP 2. Las grasas de la dieta se almacenan con mucha facilidad en las células adiposas. Debe, por esto, emplearse una dieta pobre en grasas que reduzca los depósitos de grasas que reduzca los depósitos de grasa existentes en el cuerpo.
TIP 3. Para perder peso con éxito, deberían reducirse gradualmente las grasas de la dieta hasta el nivel mínimo tolerable. Para la mayoría de la gente, este nivel se situará en torno al 20 por 100 de las calorías. Una proporción inferior hace que las comidas no sean satisfactorias, debido a su rápida liberación desde el estómago al intestino y el rápido inicio del hambre. Será necesario realizar una disminución gradual y consciente para evitar el malestar, y para asegurar un cambio con éxito, y a largo plazo, de los hábitos alimenticios.
TIP 4. Dado que las grasas de la dieta son tan satisfactorias, aparecen ampliamente en los alimentos preparados. Lo ideal es una dieta de cereales, frutas y verduras cuidadosamente preparados. Las grasas de pescado y el aceite de oliva son realmente buenas para el cuerpo, y deberían idealmente componer la mayoría de las calorías grasas. Las grasas de origen animal (esto es, las que contienen las carnes y productos lácteos) son menos sanas, y deberían tomarse al mínimo. Haz esto comiendo proteína vegetal, pollo sin piel y pescado. Recuerda que la grasa de la dieta es hoy tu enemigo para la pérdida de peso, y, a largo plazo, tu enemigo para las dolencias cardíacas. Esfuérzate constantemente por mantener al mínimo las calorías grasas. Adopta estrategias de reducción de grasas como son las de evitar restaurantes que carezcan de opiniones saludables en el menú, y pide que te traigan por separado las salsas y el aliño de la ensalada. Estudiando los envases de los alimentos en el supermercado, podemos percatarnos rápidamente del contenido graso de aquellos. Todos los envases de alimentos deben dar la lista de ingredientes por orden de cantidades, de modo que los alimentos más sanos mostrarán las grasas como uno de los últimos ingredientes. Mantequilla, margarina, sebo, manteca de cerdo y aceites son todos fuentes de grasas que se encuentran en los alimentos procesados y en las recetas. Empieza a recoger recetas y libros de cocina que se concentren en alimentos pobres en grasas.
TIP 5. Todos los alimentos se convertirán en grasa almacenada si se consumen en exceso de las necesidades energéticas. Las necesidades de proteínas y grasas de los seres humanos suelen ser fijas, y los hidratos de carbono complejos deberían contribuir con energía (calorías) cuando se necesite. Para reducir los cúmulos de grasa en el cuerpo, es necesario utilizar más energía de la que se consume en los alimentos, por medio de actividades y ejercicios corporales. El contenido en nutrientes de los alimentos debe ser elevado, especialmente si se consumen menos calorías. Los dulces (hidratos de carbono simples) deberían ser evitados, debido a la baja densidad de nutrientes y al alto contenido en grasas que a menudo se encuentra en ellos.
TIP 6. Las dietas muy bajas en calorías y la carencia de ejercicio contribuyen a quemar tanto la masa muscular como la grasa corporal. Esta condición es malsana para el cuerpo, y el hambre, de rebote da como resultado que se recupere la grasa corporal. El cuerpo recupera la grasa más fácilmente, y con el tiempo cambia la composición del cuerpo a un mayor porcentaje de grasa. El enfoque correcto es el de aumentar gradualmente el ejercicio al tiempo que se disminuye gradualmente la ingesta de calorías (provista desde las grasas). Un cambio rápido no funcionará a largo plazo.
TIP 7. Un cuerpo bien ejercitado estará bioquímicamente entrenado para utilizar más eficientemente las grasas procedentes de la dieta y de las reservas como fuentes de energía. La tendencia a almacenar grasas se reduce con el entrenamiento atlético. Si la intensidad del ejercicio es lo bastante alta, el cuerpo quemará energía durante horas después de que el ejercicio haya acabado. Este efecto incrementa el Metabolismo Basal, que es la energía que se quema en reposo. Sin el aumento del Metabolismo Basal inducido por el ejercicio, hacer una dieta para perder grasa corporal se convierte en un esfuerzo sin resultados.
La obesidad es más que un problema estético, pues su presencia conlleva serios riesgos para la salud de los afectados. Lo más recomendable es que las generaciones jóvenes aprendan a prevenirla. El tratamiento del trastorno se basa, esencialmente, en un plan alimentario bien diseñado junto con un programa de actividad física frecuente, los cuales, en ciertos casos, pueden ser acompañados por el uso de medicamentos. También es muy importante el control de las alteraciones asociadas como la hipertension arterial y el exceso de grasas (colesterol y triglicéridos) en sangre.
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